Feminismo paranóico
Estamos tan obsesionadas con la igualdad y los derechos femeninos que nos hemos transformado en mujeres paranoicas y resentidas. Hoy, para nosotras, llevarle un vaso de agua a un hombre representa mucho más que un favor; es servilismo, sometimiento, desigualdad. Si nos regalan una licuadora, nos están mandando a la cocina; si nos abren la puerta, nos sugieren que somos débiles; si no nos cuentan algo, no nos dan nuestro lugar; necesitamos dejar en claro que somos iguales o mejores que ellos con tanta avidez y desesperación, que caemos en nuestra propia trampa; porque cada vez que nos importa quien abre la puerta o quien paga la cena, estamos realzando la diferencia, probando que sí existe. Y cada vez que la negamos o la discutimos la hacemos más grande. No tenemos que elegir nada. No tenemos que odiar el rimmel para ser inteligentes, somos mujeres, y podemos tenerlo todo.
Podemos elegir todo. Y eso, es la igualdad.
